<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/37433938?origin\x3dhttp://angiepotter.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

About

"Angie's blogging is forthe sole purpose of breaking the silence. "

Autoestima para periodistas Thursday, November 13, 2008 |

Todo lo dicho a continuación se ajusta a mi criterio.

Parias, chismosos, parásitos. No, este ensayo no va a comenzar bonito, porque nada poético puede salir de la fama que tenemos los periodistas y que nos reafirmamos todos los días con nuestra propia actitud. El periodista de hoy se cree indigno. Persigue a una fuente todopoderosa a la que incondicionalmente debe admirar o al menos tenerle respeto, hace lo que sea por una cita. Son minoría las puertas que no le han echado en la cara, sus horas de trabajo son largas y pesadas, pero aún así, como otros tantos de esta taxonomía que conformamos los científicos sociales, somos subpagados, subestimados, superestereotipados y carecemos de la actitud heróica que nos debería corresponder, esa que es un pedestal para los que usan el método científico y creen que por ello son más válidos.

Para el público en general, sólo quiero reafirmar algunos conceptos. El periodista no debe saberlo todo, pero se esfuerza en investigar si es necesario. El periodista no es un mediocre escritor de lo que oye, está entrenado para procesar la información de la manera más útil y agradable posible. El periodista real no quiere chismes ni rumores ni secretos, quiere información relevante para todos. El periodista muere en países de baja calidad humanitaria porque se mete con el status quo, pero el status quo siempre puede ser mejorado, y eso es entendible, y si es por eso, todos deberíamos luchar de la misma manera.

El comunicador analiza la realidad a su alrededor, sea la propia, la de una comunidad, o la del mundo. No todos somos iguales, algunos saben todos los rumores de pasillo, otros no saben sino lo que pueden. El periodista vive en un mundo propio solitario donde las voces de los demás van dejando huella y construyendo un universo. Cada vez que alguien dice que un periodista nunca trabaja por la comunidad sino por la empresa, está tan equivocado como cuando dice que un médico trabaja sólo por el bienestar de su paciente.

Cuando el mundo sea nuevo, y sea otro, yo veré -con algo de suerte- como la carrera de las comunicaciones seguirá perennemente en evolución, cada vez más grande, abarcando más áreas y más campos y más del tiempo de nuestras vidas. Es, muy seguramente, la carrera que seguirá creciendo mientras que para las otras la especialización las hará cada vez más pequeñas. El periodismo es el futuro, todos quieren ser periodistas: bloggeros y facebookers por igual. El que tiene un MySpace y el que sale en un reality show. Todos queremos procesar información y ser voceros de nuestro criterio. Pero sólo un comunicador preparado puede entender la dificultad del asunto, la delicadeza de la información, los contratiempos en crisis de información.

Un periodista no es un mendigo de verdades ni un parásito de celebridades, es un curioso y un ambicioso y, sobre todo, un modesto diplomático.

Yo lo que quiero es que todos dejen de pelearnos y criticarnos y desvalorizarnos. Cada cabeza es un mundo, y si uno decide ser periodista para abrir su mundo al público, es por coraje y no por parasitismo. El periodista hace su trabajo y si por el camino cambia algunos pareceres y le da algo en que pensar a algún personaje por allí, entonces bien por el. Muy bien por el.

Case study no. 1:Creepy-minded venezuelan student Tuesday, November 04, 2008 |

I've been tired for a long while now of several things. One of them is contradiction. One of my teachers at mycareerthatslikejournalism (mctlj from now on) told us students that we're creepy-minded because we grew up with Chavez as president. I was 9 years old when Chavez ran for present candidate. 10 when "we" lost. 14 when they killed the manifestants on april 2002. I knew I'd have a dim short-term future ahead as everyone used to look down on me and sigh. And now I'm pissed off. Big time.

Most people out of my country believe uni students are the fighters of the country (that's when they don't fancy Chavez), and I can't see why not, if they students are as angry as I am! Really! But angry people tend to do wild things, like coming up with creative (aka strange) solutions that didn't ever seem to fit in place, or, as my teacher was probably right to point, develop a creepy mind. And it's weird, trust me. My local generation here are bare-fisted fighters. My age partners at mctlj are frowned upon when they say they study journalism. But I won't speak for them, I'll speak for myself.

I am tired of calling people to get interviews and unavoidably get nervous sighs from them or off-the-bat mean'ness. I'm no spy! I don't mean anyone wrong. The "media" won't kill you, man! And I don't think there's anything evil about media, it's just that people, in fear, in isolation from their own environment, tend to think the media is right! Hey, reality is what one makes of it, not what the media tells you to make of it, so if people were a bit more creative and have criteria, they'd stop blaiming the media for the evil image of things. Gr.

I'll... eventually come back and keep explaining, ok?